Los profesores de gimnasia admiten que aprender a saltar el potro no te servirá de nada en la vida


Sólo lo hacían para reírse de los alumnos más débiles, como cuando ellos eran estudiantes. Tanto sufrimiento para nada.

 

La principal asociación de profesores de educación física de España ha emitido hoy un comunicado reconociendo finalmente que su asignatura no contribuye en ninguna medida al desarrollo de los estudiantes y que la mayoría de prácticas que se llevan a cabo “sólo son para bromear a los alumnos menos ágiles “.

En su misiva, los profesores destacan especialmente el potro -o plinto- como el ejercicio más absurdo de su temario: “No hay nada que se pueda comparar a los ojos de terror de un alumno gordito cuando se prepara para coger impulso y dirigirse hacia el potro“, añadieron los periodistas convocados, con una sonrisa socarrona.

El reconocimiento llega después de años de insistencia por parte de agrupaciones de ex alumnos, que décadas después de terminar la secundaria todavía esperan el momento de poner en práctica todo lo que aprendieron. “Cada día en el despacho espero mi oportunidad para amortizar tantos años de sufrimiento en el gimnasio del instituto, pero no hay manera. Cualquier día intentaré saltar la impresora, a ver qué pasa”.

Aunque agradecen las explicaciones para saltar el potro, los ex alumnos todavía esperan que se les compense por ejercicios especialmente maquiavélicos como la Course Navette: “Todavía me levanto a media noche escuchando aquellos sonidos agudos que daban ritmo a la destrucción de tu dignidad adolescente “, acusan. En esta línea, no han ahorrado ninguna crítica a los profesores de gimnasia: “De niños eran fracasos escolares que acabaron haciendo INEF y ahora vuelven a las aulas para hacer lo que mejor saben, vestir con chándal y humillar a los más débiles”.

Por su parte, los profesores de matemáticas también han reaccionado recordando que hace años que avisan de esto de las funciones y las derivadas. Aquellos que las aprendieron en Bachillerato y que ahora están inmersos en el mercado laboral insisten en que “no es que no recuerde cómo se hace una derivada, es que no te sabría decir ni para qué sirven”.

 

 

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *