Pablo Iglesias: “Quiero presionar la casta. Es una chica de mi barrio que aún no ha descubierto el sexo “

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Pablo Iglesias (Madrid, 1978). Profesor, escritor y punto de mira de la caverna mediática española.

 

Te llamas igual que el fundador del PSOE. Hasta donde puede llegar, la crueldad de unos progenitores?

Me pusieron este nombre como homenaje a José Montilla. Cuando era un bebé, mis primeros vocablos les recordaron la sonoridad de su catalán.

Háblanos de tus convicciones políticas. Tener el pelo largo es más de izquierdas?

Digamos que lavarse es más de derechas.

Declarar la República vía Twitter. Jugar al Tetris con Jordi Pujol. Ver una puesta de sol con un torero afeminado. ¿Cuáles son tus sueños más profundos?

Quiero presionar la casta. Es una chica de mi barrio que aún no ha descubierto el sexo. Se te ve atemorizado.

Una hemorroide mal curada?

Es que no paro de oír vocecitas. En casa, en el coche, en el bar … Estoy convencido de que esto es obra del Demonio, aunque mis amigos me han dicho no sé qué de apagar la radio.

Quizás es el momento de hablar de árboles genealógicos. Donde crecen? Se pueden talar?

Este tema me resulta familiar. Lo pillas? Árboles genealógicos. Tema familiar. Sabes por dónde voy?

… [Silencio] [Para ser precisos, silencio de aquellos llargots] [Algo bastante incómoda, ciertamente]

De ello … tal como te decía, el mismo nombre de Podemos es una llamada a la poda de árboles. Al igual que el nombre de la PAH es una onomatopeya que expresa indiferencia hacia todos los problemas hipotecarios. Es un pah! de desidia. De dejadnos en paz. Un pah! que te está diciendo: haberte hecho banquero y ahora tendrías menos problemas, perdedor.

15-M y YouTube. ¿Qué hay? Es verdad?

No hay duda de que son almas gemelas. En un lugar hay películas colgadas. En el otro, colgados que se montan películas.

Te consideras la última esperanza para cambiar España? Una especie de mesías que ha sustituido las sandalias por unas zapatillas con cámara de aire?

Yo sólo seré el que los ciudadanos quieran que sea. Son ellos los que deben elegir entre votarme o equivocarse. La democracia es así. Mi ego, también.

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